La Realidad de Casos de Detención Durante COVID-19

Desde marzo, COVID ha sido una carga insuperable para los inmigrantes detenidos en los Estados Unidos. Al tiempo que el virus mismo no discrimina, las consecuencias son más letales y más destructivas para las personas detenidas por todo el país. En mi trabajo diario como asistente legal en el Programa de Orientación Legal, proveemos información y asistencia pro se a los en detención de ICE – lo que nos da una perspectiva de primera línea de cómo la detención de ICE es afectado por COVID.

He estado siguiendo de cerca al caso de José (*se utiliza seudónimo por razones de privacidad) durante algunos meses antes de que el pandemia golpeara con todo su fuerza. Cuando José fue detenido en septiembre de 2019, su familia averiguaba como contratar un abogado para su caso. Sin el salario de José, su familia no pudo pagar los gastos, entonces él seguía con su caso pro se, o sea sin representación legal, navegando a ciegas el mundo del sistema de inmigración. La incapacidad de José de sufragar el costo de representación legal se parece a la de miles de otras personas, pero lo recién presente en este caso son los efectos negativos de una pandemia global.

José fue conectado a la sala del tribunal desde una sala en un centro de detención de ICE por medio del video cuando su segunda audiencia individual fue descarrilada por un factor imprevisible. Se prohibían a su familia y sus amigos estar en el tribunal debido a las restricciones específicas de distancia social del COVID, y por eso su tía y su hermana, quienes se habían preparado meticulosamente a brindar testimonio, no tenían la oportunidad de confirmar la historia del muerto de su primo y los razones por lo cual su familia fue amenazada en El Salvador. En vez de escuchar su testimonio conmovedora, el Juez revisó el caso como fue presentado tres semanas antes y dictó su decisión ordenando la remoción de José.

A partir del momento que José fue detenido, su desventaja económica le impedía contratar representación legal, la suerte que corre la mayoría de los inmigrantes. Aunque muchas familias de los en detención de inmigración se enfrentan a condiciones económicas difíciles independiente de la pandemia, el virus corona exacerba aún más estas desigualdades por órdenes de quedar-en-hogar y el altísimo desempleo. Sin trabajo, una persona no podrá pagar un abogado o ni siquiera una fianza para liberación de la custodia del ICE, de este manera prolongando su tiempo en detención de ICE.

Aunque el COVID-19 tiene consecuencias considerables sobre el fondo de un caso, tal vez las ramificaciones de salud son más evidentes. Los centros de detención presentan algunas de las condiciones más adversas dentro de la pandemia. Las personas viven muy cerca de uno al otro – sin poder mantener la distancia social, y las fluctuaciones de poblaciones le hacen difícil de rastrear el comienza de cualquier brote potencial. Por lo general las personas con condiciones preexistentes no tienen la oportunidad de salir de las cárceles. Además, las personas que son vulnerables desde el punto médico están transferidos por todo los Estados Unidos y deportados a su país de origen sin preocuparse por sus condiciones o las poblaciones que pueden estar poniendo en riesgo de exposición. Si está o no equipado o para manejar condiciones de salud complejas, una pandemia global es por cierto más allá de la capacidad de ICE.

Junto con la falta de empleo, los cierres de una frontera presentan un conjunto único de desafíos para aquellos personas en los procedimientos de inmigración. El acceso a documentos oficiales fuera de los Estados Unidos fue estancado ya que los registros de muchos países fueron cerrados. Mientras que se ponían en pausa los casos de no-detenidos, los casos de detenidos seguían – dejando a algunos de proceder sin pruebas vitales para su caso. El la situación de José, no tenía acceso al partido de defunción de su primo, lo que dificultaba probar la credibilidad en su caso. Teniendo esto en cuenta, está claro que los obstáculos relacionados con la pandemia han resultado perjudicial al debido proceso en los casos de detenidos, sin contar el hecho que las deportaciones han persistido-- ignorando los parámetros internacionales de salud.

Si tómanos un minuto para considerar el sistema de inmigración de los Estados Unidos sin la presencia del coronavirus, vemos un sistema en extrema necesidad de actualización y reforma. La forma en que está el sistema ahora, la mayoría de las personas se representan a sí mismas en complejos procedimientos legales sin orientación alguna o conocimiento de las muy complicados defensas contra la deportación en un idioma que a lo mejor no domina. Antes de la pandemia, muchos no podían pagar un abogado, ahora muchos menos pueden pagar—obligándolos seguir con sus casos pro se. Antes de la pandemia, los obstáculos a la elegibilidad para defensas contra la deportación fueron altos. Ahora, ya que muchos no pueden conseguir pruebas para sus casos, probar elegibilidad para exención está aún más difícil. Antes de la pandemia, las condiciones de detención fueron inaceptables. Ahora estamos experimentado crises de salud relacionadas con COVID-19 dentro de una institución ni lista ni dispuesta a tratarlas. Por esta causa gente ha muerto, y va a seguir muriendo, mientras estos procedimientos continúen sin freno. Examinar el sistema de inmigración de los Estados Unidos en los tiempos del virus corona resalta las grandes injusticias que no son meramente especifico al COVID. Si tomamos una lección del movimiento de Black Lives Matter, está claro que estas injusticias existían antes del marzo, pero en el pasado fueron disfrazadas o ignoradas más fácilmente. Y desafortunadamente, mientras que persiste el virus corona, también van a persistir los efectos adversos del virus sobre los inmigrantes detenidos.